lunes, 6 de junio de 2011

Desarrollo Sustentable ¿moda pasajera o nueva forma de hacer negocios?

Existe ya extensa evidencia científica de las condiciones adversas que el ser humano enfrentará de no tomar medidas para proteger los recursos naturales y el medio ambiente. Pero aún para aquellos escépticos, sea esto una moda pasajera o una verdad empírica, la realidad nos indica que la sustentabilidad es la nueva tendencia de hacer negocios en el mundo y la frase “renovarse o morir” no podría tener una más clara aplicación que este hecho. Las empresas que no adopten el concepto de la sustentabilidad y su triple línea base (que consiste en procurar la rentabilidad económica de su negocio de la mano de un buen desempeño ambiental y un bienestar a la sociedad con la que interactúa) corren el fuerte riesgo de eventualmente ser negocios obsoletos o marginados.

El rumbo del desarrollo económico mundial inicia ya una transición hacia las llamadas “economías de bajo carbono” o “economías verdes” que demandará hacer caso a esa triple línea base y pronto será una cuestión competitiva para las empresas estar a la vanguardia en (1) el uso de tecnologías limpias, (2) la eficiencia energética y (3) la implementación de procesos de mejora continua de desempeño ambiental por mencionar algunos. Será cada vez más recurrente ver a grandes empresas exigir a sus proveedores el cumplimiento de ciertos criterios de calidad ambiental. Desde otra perspectiva, los consumidores finales poco a poco también serán más conscientes y considerarán dentro de su decisión de compra qué producto daña menos el medio ambiente o su impacto en la salud. Por otro lado, el público inversionista comienza ya a exigir a las empresas de las que son accionistas que publiquen información sobre su desempeño sustentable y cada vez son más las instituciones financieras que en el otorgamiento de créditos exigen condiciones de cumplimiento con altos estándares ambientales.

En México, el costo del deterioro ambiental incluso nos indica una razón más para dar prioridad al tema. El agotamiento de los recursos naturales y la degradación del medio ambiente relacionados con procesos productivos representan un costo anual de 941 mil 670 millones de pesos, equivalente al 7.9 por ciento del Producto Interno Bruto, de acuerdo con las más recientes estimaciones del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). Estos costos equivalen a los montos en los que tendría que incurrir la sociedad para remediar, restituir o prevenir el agotamiento de los recursos naturales y la degradación al medio ambiente. A esto se le debe agregar que México es considerado uno de los países más vulnerables a los efectos que pudiera ocasionar el calentamiento global por lo que es razonable anticipar que estas cifras irán a la alza en los próximos años, obvio, si no se hace algo al respecto. Pero lejos de ser pesimistas, estos datos al mismo tiempo que deben ser vistos como una llamada de alerta son también áreas de oportunidad para el desarrollo de nuevos negocios y establecer ventajas competitivas. Oportunidades para mejorar la economía propia y la de nuestro país, generar un bienestar para nuestra sociedad  -afectada por tantas problemáticas- y un mejor planeta para nuestras futuras generaciones.

La Agenda Sustentable de la Industria en México.

El impulso a nivel mundial para que el desarrollo de las naciones sea de forma sustentable, es decir de manera que satisfaga las necesidades de nuestro presente sin comprometer las necesidades de las futuras generaciones, cobra sin duda alguna cada vez más fuerza. 

En ese respecto, el Consejo Mundial Empresarial para el Desarrollo Sustentable ha venido a señalar que las empresas con el objetivo de la sustentabilidad no sólo deben prestar atención a su balance financiero, sino que por sustentable deben entender el desafío de simultáneamente procurar una prosperidad económica, la calidad del medio ambiente y la equidad social.

El utilizar como guía esta triple línea base presenta un reto importante considerando las particularidades que cada país tiene. México no es la excepción y tiene ante sí una difícil meta de procurar un desarrollo que propicie un crecimiento económico que mejore efectivamente la calidad de vida de nuestra sociedad y reduzca los índices de pobreza que lo aquejan al mismo tiempo que priorice el uso responsable de nuestros recursos naturales y la protección de nuestra valiosa biodiversidad.

En CAINTRA nos hemos pronunciado a favor de trabajar conjuntamente con los diferentes órdenes de gobierno para encontrar rutas realistas y viables de crecimiento sustentable que generen prosperidad económica y bienestar social. Estamos conscientes que es necesario avanzar hacia una economía de bajas emisiones sin afectar al empleo, el crecimiento y la competitividad sino al contrario, que le permita al país generar industrias y empleos verdes.

En ese sentido, la industria en nuestro país tiene ante sí el reto de adoptar prácticas sustentables en sus operaciones bajo la visión de que a la par del objetivo de ser rentable económicamente también debe procurar el cuidado del medio ambiente, el bienestar de sus trabajadores y el de la comunidad con la que interactúa.

Esta tarea puede implicar diferentes cambios que van desde la utilización de materiales, tecnologías o procesos más eficientes o amigables con el medio ambiente, la gestión óptima de sus residuos, la incursión en el desarrollo de planes de desarrollo comunitario o el crear políticas de reporte de desempeño ambiental, hasta el migrar de la manufactura de un producto a otro considerando los impactos a la salud y el medio ambiente.

En todas estas tareas, el Instituto para la Protección Ambiental juega un papel importante de apoyo a la industria de nuestro estado. Como organismo filial de CAINTRA, el IPA lleva a cabo una labor de representación del sector industrial en el diseño de políticas públicas ambientales ante los tres niveles de gobierno y además brinda servicios a los socios de la Cámara bajo los ejes de: (i) Capacitación Continua, (ii) Servicios de Asesoría Ambiental, Seguridad e Higiene y Eficiencia Energética, y (iii) Proyectos de Vinculación.